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Clientes de Bahía Blanca y alrededores cuentan cómo llega el pescado del día a su mesa y qué significa para ellos comprar con confianza.
Pido la merluza todos los martes porque sé que llega del barco esa misma mañana. La última vez me recomendaron una pieza para horno y salió perfecta, con la carne jugosa y sin olor fuerte. Se nota que eligen bien el producto.
Mariana Castro Gomez, clienta habitualEncargué langostinos y mejillones para el cumpleaños de mi madre. Me avisaron por teléfono cuando llegó la partida y me guardaron lo mejor. Todo llegó limpio, bien frío y con las fichas de origen. Repetiremos sin dudar.
Veronica Ramirez Hernandez, pedido por encargoProbé el salmón ahumado que hacen ellos y no tiene nada que ver con los de supermercado. Se nota el trabajo manual y el punto de sal justo. Lo uso para las tostadas del domingo y siempre queda bien.
Andres Rojas Mendoza, cliente de ahumadosLas anchoas en aceite de oliva son de otro nivel. Las compré por recomendación y ahora las tengo siempre en la despensa. Me gusta que expliquen qué pescado usan y cómo lo preparan, eso da tranquilidad.
Luis Rivera Aguilar, compra recurrenteNo sabía qué pescado usar para una cazuela y me explicaron las opciones según la temporada y el tiempo de cocción. Me llevé una corvina que quedó espectacular. Esa cercanía no se encuentra en cualquier lado.
Jose Navarro Silva, primera compraNo hablamos de promesas: estas son las experiencias de clientes que reciben pescado fresco cada semana y cocinan con la confianza de saber qué hay en su mesa.
Pido la merluza todos los viernes desde hace tres meses. La primera vez dudaba porque nunca había comprado pescado por encargo, pero la atención fue clara: me explicaron qué piezas habían llegado esa mañana y cómo conservarlas hasta la cena. El resultado en la sartén fue exactamente el que esperaba, sin sorpresas.
Lo que más valoro es la trazabilidad. Cada vez que pregunto por una especie, me dicen de qué puerto vino, en qué fecha se capturó y cuál es la mejor forma de cocinarla. Eso no lo encuentras en cualquier lado. Las conservas de elaboración propia también se han vuelto un básico en mi despensa.
Hice el pedido para una comida familiar y pedí consejo sobre cómo preparar el rape. Me sugirieron un arroz meloso con pasos concretos, tiempos de cocción y hasta el punto exacto del caldo. Quedó mejor que en muchos restaurantes. Desde entonces, repito el encargo cada quince días.
Me gusta que el catálogo cambie según la llegada del barco. No es una lista fija de siempre, sino lo que realmente hay fresco ese día. Eso me obliga a probar especies que antes no conocía, y las fichas con métodos de cocción recomendados me ayudan a no fallar en la primera prueba.
Pido los ahumados artesanales para regalar y siempre recibo el mismo comentario: no saben a producto industrial. El detalle de explicar el proceso de ahumado y el tiempo de curación marca la diferencia. Es un trato cercano, como el de la pescadería de barrio de toda la vida, pero con la comodidad del pedido online.